El Sr. Conejo 🐇❤🌈🔥 ha vuelto a Madrid.

Presentamos POÉTICA DE LA MADRIGUERA la exposición individual del artista plástico de origen venezolano Enay Ferrer @enayferrer . Comisariada por Iñigo Rodríguez @inhigo_r Una muestra que forma parte del Programa RE/EMERGEN de @boomartcommunity en el cual el foco de nuestro apoyo está orientado hacia artistas de mediana carrera, quienes habiendo nacido en Latinoamérica, han migrado hacia España.

POÉTICA DE LA MADRIGUERA

Poética de madriguera Un hombre nos mira con rabia al fondo de la habitación, viste un traje negro que a todas luces le aprieta y constriñe, en el que no encaja. Frustración y rabia en sus ojos, y un grito que lacera al público con violencia, llamada muda en el espacio y profunda puñalada en el alma. La potencia figurativa de la escena se refuerza mediante la utilización de un rojo vibrante que la delimita y sobre el cual descansa el andamiaje psicológico de la pieza. El artista sale al paso de su propia y angustiosa representación silueteando, con errática e infantil destreza, una mano a ambos lados de la cabeza. Dos enormes orejas y un gesto que disloca su propio constructo narrativo mostrando su burla, disconformidad y rebeldía frente a un statu quo no elegido. La pieza se llama Sr. Conejo, un autorretrato en el que se concentran muchos de los recursos expresivos y pictóricos que Enay Ferrer utiliza para dar forma a sus obras. Sr. Conejo espera al fondo de la sala, nos atrapa y sigue gritando, y mientas especulamos sobre un porqué nos dejamos llevar por el impulso salvaje, que hace que nos adentremos más y más en lo profundo de la madriguera. Así es el arte de Enay Ferrer (Caracas, 1974) enérgico, visceral e inquietante, y a un tiempo consciente de su contexto y cuidadosamente reflexivo. Trabajos que tienen siempre como punto de partida al artista y que desde la autorreferencia transitan sin titubeos para abordar temas e inquietudes universales. Un anhelo de trascendencia que tiene su origen en la habitación de un niño de la norteña ciudad venezolana de Maturín, en la que Enay dibujaba y pintaba todas las cosas feas que se le presentaban y que quería cambiar…cambiándolas, regalándose así mismo el poder alquímico de transformar la realidad siendo artista. Es Maturín un buen punto de partida para comenzar a explicar los modos artísticos y personales de Ferrer, pues en Maturín transcurre su infancia y adolescencia y será el lugar donde dé comienzo a sus estudios de arte en 1994. Un bienio formativo que señala la senda y tras el cual toma la decisión de marchar a Caracas para cursar la licenciatura de Bellas Artes. En Caracas se convierte en artista visual y desarrollará una más que solvente carrera a lo largo de más de veinte años. Maturín y Caracas marcan enormemente la personalidad, los temas y el estilo artístico de Ferrer por diferentes y poderosas razones. En primer lugar, pensemos que es en Maturín donde pasa la primera mitad de su vida creciendo en el seno de una familia con un fuerte acerbo religioso. Un tiempo en el que los valores y la iconografía cristiana son una constante que infiere en él una espiritualidad y una pátina moral que le acompañan hasta el mismo día de hoy. A esta realidad le dará relevo su etapa caraqueña que conforma su faz más contemporánea y urbana, en la que abraza el arte para no volver a abandonarlo, asentando los cimientos de lo que es y será como creador. Veintiún años en constante evolución que apuntalan y expanden un discurso artístico personal, exuberante e inequívocamente reconocible. Ferrer es un pensador de profundas convicciones que se sabe artista, que cree y defiende los valores morales del individuo, y que desde la libertad que el arte le proporciona denuncia el cómo las superestructuras que gobiernan el mundo consiguen desnaturalizar nuestra singularidad. En Caracas asume el papel del artista como interlocutor entre la realidad, despojada de toda ficción, y una masa social enajenada por el cínico y artificial discurso del poder. El propio Ferrer enuncia “Llegamos a este mundo para aprender a morir, pero a la vez la sociedad del espectáculo es tan potente que nos olvidamos de esa otra existencia que nos espera” en clara referencia a una espiritualidad abandonada en favor del frenético ritmo de la postmodernidad. “La realidad es una narrativa personalizada y lo demás es negociación” donde “Incluso la verdad y la mentira se negocian”. Son estos los parámetros conceptuales que delimitan la narrativa de su obra. Un discurso y unos códigos que utiliza hiperbólicamente para denunciar las violencias ejercidas por las oligarquías políticas, económicas, militares o religiosas. Frente a ellas Enay utiliza su arte como un artefacto subversivo con el que racionalizar y fijar su posición frente al del contexto que le rodea. Consiguiendo rehuir la deriva establecida para las masas, construyendo su propio pensamiento crítico que canaliza en lo expresivo a través de la pintura. Toda esa memoria y conocimiento se atomiza en el Enay Ferrer que llega en 2019 a Madrid. Una nueva etapa en la que continúa empujando los límites de sus recursos creativos, manteniendo la potencia visual y reivindicativa de sus piezas. Pero en la que también comienza a desarrollar una cierta obsesión por lo especular, dotando al espejo de la capacidad de modelar su estado emocional en el mismo instante de la praxis pictórica. Es éste un momento de exploración y experimentación con el que evoluciona y escala su trabajo a través del proceso. Se podría decir que existen tres etapas bien diferenciadas dentro del ejercicio artístico de Ferrer: la primera de ellas es aquella en la que establece el marco temático, conceptual y figurativo de sus trabajos. Un momento en el que define la intención narrativa de sus obras atendiendo a su bagaje artístico y a su propia escala de valores. Tras establecer esta hoja de ruta discursiva Enay aborda el medio pictórico buscando abandonarse al impulso animal que alberga dentro de sí. Es esta una parte del acto creativo que muta en acción performática mediante el disfraz y el uso de la imagen aprehendida frente al espejo. Lo emocional y la exaltación de lo sensible toman el mando, pudiendo derivar la dinámica de su gesto en una suerte de pintura automática. En el último estadio del proceso Ferrer es capaz de contemporizar todos estos estímulos, abordando con una actitud más sosegada el objeto, volviendo a tomar desde el logos el pulso pictórico a la pieza. De este modo la energía desbordante deja paso a la mirada y al talento, que reorganizan compositivamente la obra sin desnaturalizar la intención y el gesto ya establecidos, releyéndola y perfeccionándola. Frente a sus obras podemos intuir cada una de estas etapas dentro del proceso, pudiendo identificar los ritmos con los que juega el artista venezolano y la actitud que mantiene ante la pintura a la hora de planificar, fluir y terminar compositivamente cada pieza. Todos los procesos y recursos técnicos ya descritos, junto con la poderosísima personalidad de Enay Ferrer dan como resultado una apabullante obra figurativa. Grandes y medianos formatos sobre lienzo, madera o papel, en los que superpone planos expresivos con un agresivo uso de la línea y el color. En este sentido resulta interesante el uso que hace de los textos, el cómo los utiliza para aportar significado pero también de forma evidente como valor estético. Todo es signo en su pintura y es algo que deberemos tener en cuenta en el momento de adentrarnos en ella. Un ejemplo del gusto de Enay por el tropo son sus autorretratos, piezas que responden a su necesidad de situarse en el mundo, de permutar contextos y fusionarse con el valor simbólico de otros seres o realidades. Su mirada se retuerce para explorar su propia alma, devolviendo sobre el lienzo el resultado de ese escrutinio que muestra quien es o lo que nunca querría llegar a ser. El color y las texturas tienen propiedades simbólicas, así como los ropajes, las actitudes o hibridaciones con las que se representa a sí mismo. Importante en este sentido es la utilización simbólica de los animales en sus obras. Una animalización que se presenta en la práctica totalidad de sus piezas y que Ferrer usa con una doble intención. La de vincular una característica propia de ese animal a una figura o a un concepto, como es el caso de las hienas y la política en su serie Iconografía política contemporánea. O, por el contrario, proyectarse a sí mismo metamorfoseado en sus trabajos, apropiándose de alguna de las características de dicho animal culturalmente aceptadas, lo que nos podrá llevar a identificarle en sus conejos, cuervos o gallos. Pero los recursos retóricos no se circunscriben al autorretrato. La autorreferencia siempre está presente en sus piezas y toda figuración se vincula de un modo u otro con su pensamiento crítico, lo identitario o la memoria. Cuando en uno de sus trabajos represente a un icono de la revolución bolivariana lo hará relacionándolo directamente con la corruptela política de su Venezuela natal. Si es la tranquila silueta del Doctor Jose Gregorio Hernández la representada, su intención será la de contraponer los valores religiosos y morales del llamado “médico del pueblo” frente el desvirtuado oficialismo religioso. Y, si son representaciones de personajes de tiras animadas lo que se nos presentan, es la inocencia de un niño o la personalidad de cada icono lo que debemos asumir e interpretar. La pintura de Ferrer resulta un ejercicio artístico directo y fascinante, que nos sumerge en el universo formal y simbólico de un artista que se niega a perder su honestidad, para ofrecérsela a sí mismo y a todos los que se acerquen a su obra. El universo de un conejo blanco que nos guía a lo largo de esa oscura y profunda madriguera que nos engaña y nos desorienta. Todo un universo figurativo que nos invita a la aventura de despojarnos de todo lo accesorio y volver a la esencia. Un mundo con corazón y espíritu, el de Enay Ferrer. Íñigo Rodríguez Román.

ACERCA DE ENAY FERRER.

Enay Ferrer artista venezolano licenciado en Bellas Artes, residente en Madrid. A lo largo de más de dos décadas de trayectoria artística ha participado en numerosas exposiciones dentro y fuera de su Venezuela natal. En el transcurso de su carrera ha recibido varios reconocimientos y premios por su obra, donde propone el arte como modo antropológico por su relación contextual, desarrollando un lenguaje contemporáneo desde la pintura como mecanismo sociopolítico. Su obra de carácter sombrío y desmesurados gestos pictóricos superpuestos mediante diversos materiales crean una atmosfera psicológica angustiante. La violencia, la censura, la religión, la política, la memoria, lo salvaje, lo animal, la soledad son temas recurrentes en su obra. Ha incursionado también en el teatro desde la dirección de arte. Estudios realizados 1994-1996: Ingresa en la escuela técnica de Bellas Artes “Eloy Palacios” en la ciudad de Maturín. Edo. Monagas, Venezuela, donde egresa como Técnico Medió en Artes, Mención Pintura. 1998: ingresa en el Instituto de Estudios Superiores de Bellas Artes “Armando Reverón” de la ciudad de Caracas, Venezuela (actualmente UNEARTE: Universidad Experimental de las Artes) donde egresa como licenciado en Bellas Artes, mención pintura. 2018: Diplomado de Arte Contemporáneo en la Universidad Metropolitana de la ciudad de Caracas, Venezuela.

EXPOSICIONES

INDIVIDUALES 2021: URVANITY SOLO SHOW, feria Urvanity con Cerquone Gallery, Madrid España. 2019: Sr. CONEJO, Cerquone Gallery, Madrid, España. 2016: Con los Santos no se juega, Beatriz Gil Galería, Caracas, Venezuela 2013: LA SANTA FE Galería G Siete, Centro de Arte Los Galpones, Caracas, Venezuela 2009: Habitantes del cielo, Galería la Carnicería Arte Actual, Caracas, Venezuela COLECTIVAS: 2021: Veredas del arte, exposición virtual. Semana de América Latina y el Caribe, Francia 2021: Autismo dejando huella, Galería GARNA, Madrid 2019: La luz de Venezuela, Galería Heike Strelow, Frankfurt, Alemania 2019: Volta Basel Art Fair 2019, Cerquoneproject, Suiza 2019: Chapa y Pintura Art Show, Cerquoneproject Madrid, España 2019: Nigra Estudio Art Show, Madrid España 2018: Omisión ligera, Cerquoneproject, Caracas, Venezuela. 2017: ASPERO. La caja centro cultural Chacao, Caracas, Venezuela 2016: Dreams Forest Museum. Seúl, Corea del Sur 2016: Caracas Utópica. Hacienda La Trinidad, Caracas, Venezuela 2015: Relaciones Paralelas. Beatriz Gil Galería, Caracas, Venezuela 2015: Colectiva 7-15, Galería Spaziozero, Caracas, Venezuela 2014: Panorámica Arte Emergente. 2000-2012. Sala TAC. Trasnocho Cultural, Caracas, Venezuela 2013: Ibero America Art Fair Seul 2013. Seúl, Corea del Sur 2013: FIA Caracas. Galeria G7, Caracas, Venezuela 2012: Pintura Contemporánea Venezolana. Museo Nacional de Arte de China. Beijing 2012: Subasta Arte-moderna cuidad de Bogotá, Colombia 2012: Diálogos desde la colección. Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, Venezuela 2012: Contaminados. Sala Mendoza, Caracas, Venezuela 2012: 37 Salón Nacional de Arte Aragua. Museo de Arte Contemporáneo. Maracay, Venezuela

Los lugares imposibles

Yo al igual que Borges le tengo miedo a los espejos, multiplica el número de los hombres, la revelación constante de su silencio atemporal, los mundos que nunca fueron donde pareciera que la posibilidad de la vida se agotara en sus lugares imposibles, sus verdades enmascaradas, y el otro ya no es una simulación, es una suplantación donde el hechizo diluye las fronteras, espíritus enfrentados hospedando formas sin duda monstruosas, la simulación sobrevive a lo real, mis huéspedes son sombras que aquietan la carne. Enay Ferrer 15-03-2023 Madrid
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